Piedras

Por qué hacer las cosas importantes en primer lugar

Por Belén Avila

Un viejo profesor fue contratado para dar una charla de una hora, a un grupo de importantes ejecutivos norteamericanos, sobre la planificación eficaz del tiempo. De pie, frente a tan exclusiva audiencia, el profesor los miró uno por uno, atentamente, y dijo: “Vamos a hacer un experimento”.

De debajo de la mesa, el profesor saco un inmenso tarro de vidrio de más de 4 litros, que puso delicadamente en frente suyo.

Luego sacó alrededor de doce piedras tan grandes como pelotas de tenis y las depositó cuidadosamente, una por una dentro del gran tarro.

Cuando el recipiente se llenó hasta el borde y era imposible agregarle una sóla piedra más, levantó lentamente los ojos hacia sus alumnos y les preguntó:

“¿Les parece que el tarro está lleno?”

Todos respondieron: “Sí.”

Esperó unos segundos y agregó : “¿Están seguros?”

Entonces, se agachó de nuevo y sacó de debajo de la mesa un recipiente lleno de piedrecillas. Con mucho cuidado, fue metiendo las piedritas sobre las piedras grandes y sacudió ligeramente el tarro.

Las pequeñas piedras se infiltraron entre las grandes… hasta el fondo del tarro.

El viejo profesor levantó nuevamente los ojos hacia su auditorio y volvió a preguntar:

“¿Les parece que el tarro está lleno?”

Esta vez sus brillantes alumnos comenzaron a entender su manejo.

Uno de ellos respondió: “¡Probablemente no!”

“Bien”, respondió el viejo profesor.

Se agachó nuevamente y esta vez sacó de debajo de la mesa una bolsa de arena. Con mucho cuidado agregó la arena al tarro.

La arena rellenó los espacios existentes entre las piedras y las piedritas.

Una vez más, preguntó: “¿Les parece que el tarro está lleno?”

Esta vez sin pensarlo dos veces y en coro, los brillantes alumnos, respondieron:

“¡No!”

“¡Bien!”, respondió el viejo profesor.

Y como se esperaban sus prestigiosos alumnos, el hombre cogió la botella de agua que estaba sobre la mesa y llenó el tarro hasta el tope.

El viejo profesor levantó entonces los ojos hacia su grupo y preguntó:

“¿Qué gran verdad nos demuestra esta experiencia?”

El más audaz de sus alumnos, reflexionando sobre el tema de la charla, respondió:

“Esto demuestra que incluso cuando creemos que nuestra agenda está completamente copada, si lo deseamos realmente, podemos agregar más citas, más cosas para hacer.”

“No”, respondió el viejo profesor.

“No es eso. La gran verdad que nos muestra esta experiencia, es la siguiente: Si uno no mete las piedras grandes primero en el tarro, jamás podría hacer entrar el resto después”

Hubo un gran silencio, en el que cada uno estaba tomando conciencia de la evidencia de estos propósitos.

El viejo profesor, dijo entonces: “¿Cuáles son las piedras grandes en sus vidas?: ¿Su salud?, ¿Su familia?, ¿Sus amigos?, ¿Realizar sus sueños?, ¿Hacer lo que aman?, ¿Aprender?, ¿Defender una causa?, ¿Relajarse?….”

“Lo que hay que retener, es la importancia de meter esas PIEDRAS GRANDES en primer lugar en la vida”

Belén Avila Rodríguez de Mier
Coach de comunicación
Licenciada en publicidad y relaciones Públicas
Master en dirección comercial y marketing
Doctorando en sociología
Profesor asociado ESIC
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